Gone with the Wind

En julio de 1936, el productor David O. Selznick compró los derechos cinematográficos de la novela histórica de Margaret Mitchell Gone with the Wind y dio el primer paso en el camino hacia una de las mejores películas de todos los tiempos.

Tras recibir un resumen de la agente de talentos Kay B. Barrett, Selznick se interesó en la historia de Mitchell, aunque en un principio la consideró costosa. Otros estudios que habían mostrado interés en llevar la novela a la pantalla grande, como la Fox y Goldwin, declinaron la compra por el mismo motivo.

La propuesta de Barrett para el elenco incluía a Miriam Hopkins o Bette Davis en el papel de Scarlett, Janet Gaynor como Melanie, Clark Gable en el rol de Rhett Butler y Franchot Tone como Ashley. Este fue un primer boceto de lo que sería probablemente uno de los procesos de casting más tediosos de los años dorados de Hollywood.

Tras varias idas y vueltas y con mucho tiempo de espera debido a su contrato con MGM, finalmente Selznick consiguió a Gable para interpretar al cínico pero encantador Rhett Butler. El rol de Ashley Wilkes, la obsesión romántica de la protagonista, fue para Leslie Howard, y el de su esposa, Melanie Hamilton, cayó en manos de Olivia de Havilland.

Sin dudas, el rol que dio más batalla para encontrar a su actriz fue el de Scarlett O’Hara. Llevó dos años y supuso una campaña publicitaria muy costosa para la productora, con más de 1400 candidatas. Una gran cantidad de actrices más o menos conocidas en Hollywood se presentaron o fueron consideradas, entre las que se encuentran Joan Crawford, Bette Davis, Norma Shearer, Tallulah Bankhead, Katharine Hepburn, Paulette Goddard y Joan Bennet.

Finalmente, el rol de la sureña malcriada llegó a la actriz indicada: la joven británica Vivien Leigh, quien haría su debut en el cine norteamericano. La elección del casting fue tan acertada que marcó para siempre la carrera de Vivien, quien es hoy principalmente recordada por su genial interpretación de Scarlett.

Con el elenco definido pocos días antes, la filmación comenzó en enero de 1939 con George Cukor como director. En menos de tres semanas, la dirección pasó a Victor Fleming, que estaba trabajando en The Wizard of Oz.

El 15 de diciembre de 1939, se organizó un evento multitudinario en Atlanta, Georgia, donde transcurre la trama del film, para recibir la primera aparición en pantalla de la cinta. Ese día comenzó la leyenda de un film que hasta el día de hoy vive a la altura de su popularidad y su influencia.

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