Wuthering Heights (1939) – William Wyler

Póster de Wuthering Heights

Los amantes del cine clásico sabrán que 1939 no fue un año cualquiera; fue más bien una bisagra para el séptimo arte. Mientras el mundo se acercaba al abismo tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Hollywood vivía uno de sus momentos de mayor esplendor: durante todo ese año, convivirían en las salas la fantasía en Technicolor de The Wizard of Oz, la epicidad romántica de Gone with the Wind y la reinvención del western con Stagecoach.

En ese contexto nació la inigualable Wuthering Heights de William Wyler, película que catapultó la historia de Emily Brontë a convertirse en una de las piezas más aclamadas de lo que muchos consideran “el mejor año en la historia de Hollywood”.

Este abril, a 87 años de su estreno, volvemos a la primera adaptación sonora del clásico literario: una película que no deja de fascinar y que, desde entonces, moldeó la manera en que la historia de Cathy y Heathcliff habita el imaginario popular.

Reimaginado Cumbres 

Para 1939, William Wyler no era un novato: venía de consolidarse con dramas de época y adaptaciones literarias como Dodsworth (1936) y Jezebel (1938), y ya tenía fama de ser un director exigente, obsesivo con los detalles… especialmente con la interpretación de sus actores, hasta el punto de ser conocido como “Wyler de las 40 tomas”, en referencia a su costumbre de repetir escenas una y otra vez hasta conseguir el resultado que buscaba.

Bajo esa lógica, la película se jugaba, sobre todo, con su dupla protagonista: el iracundo y apasionado Heathcliff y la contradictoria Catherine “Cathy” Earnshaw. Para dar vida al primero, Wyler apostó por Laurence Olivier, formado en el teatro británico y todavía ajeno al star system hollywoodense. No era una opción evidente, pero su talento como actor terminó imponiéndose, convirtiendo a Heathcliff en su primer gran protagónico en el cine estadounidense. A su lado, Merle Oberon —ya consolidada en Hollywood, con una nominación al Oscar y experiencia previa trabajando con el propio Wyler en These Three (1936)— secundó a Olivier en el rol de Cathy. 

En cuanto a su relación con el texto original, la versión de Wyler no buscó una fidelidad estricta. Si bien inmortaliza a sus protagonistas y algunas de sus frases más célebres, se aleja de la estructura de la novela y opta por centrarse únicamente en su primera mitad. El foco se posa en la historia de Heathcliff y Cathy, dejando de lado la compleja narrativa generacional que se despliega en el libro, una elección que, con el tiempo, replicarían la mayoría de las adaptaciones posteriores.

Esa decisión no solo simplifica el relato, sino que también transforma su significado. Mientras la novela expande las obsesiones de sus protagonistas y sus descendientes a lo largo del tiempo —mostrando cómo el dolor, el trauma y la violencia se heredan—, la película concentra toda su fuerza en el vínculo entre Heathcliff y Catherine. El resultado es una historia más cercana al melodrama romántico que al tono lúgubre y perturbador del texto original.

Pero quizás una de las decisiones más significativas está en su final: a diferencia del tono más oscuro de la novela, la película opta por un cierre que sugiere una forma de reconciliación, casi espiritual, entre Heathcliff y Catherine. Aunque Wyler no buscaba edulcorar el desenlace, el resultado funciona, y termina inclinándose hacia una forma de consuelo que transformaría a Cumbres Borrascosas en uno de los grandes romances del cine.

¡No puedo vivir sin mi vida! ¡No puedo morir sin mi alma!

En los Oscars de 1940, Wuthering Heights compartiría ternas –incluida mejor película– con títulos como Gone with the Wind, The Wizard of Oz, StagecoachMr. Smith Goes to Washington, Goodbye, Mr. Chips, Ninotchka, Dark Victory, Of Mice and Men y Love Affair, en una de las competencias más recordadas de la historia del cine. Finalmente, solo se llevaría la estatuilla a Mejor Fotografía en blanco y negro –fue la primera vez que se entregaron dos premios a la mejor fotografía–, un reconocimiento clave para una película donde la atmósfera es tan importante como sus protagonistas.

En un año dominado por el espectáculo y el Technicolor, la adaptación de Wyler eligió otro camino, más sutil, transformando una historia feroz en una tragedia romántica íntima, casi fantasmagórica. Y aunque quizás no sea la adaptación más fiel, es definitivamente una de las más influyentes, quizás la más influyente. Desde entonces, el cine no ha dejado de volver a esa versión, consolidando la idea de Cumbres Borrascosas y la historia de Heathcliff y Cathy como uno de los romances más icónicos, incluso cuando el texto original insiste en lo contrario…

  • Foto de perfil de Celina Alba Posse

    Aportando mi granito de arena para que las películas y los artistas del pasado no se olviden. Obsesionada con descubrir clásicos, fan de compartirlos y feliz de hacerlo en Edición Sunset.

    Ver todas las entradas

Escuchá nuestro pódcast

Porque no nos alcanza con escribir y leer, también tenemos que hablar sobre las películas y los artistas del pasado que amamos.

Suscribite a nuestro canal de YouTube

Conseguí el póster de tu película favorita

  • 21cm x 29.7cm.
  • Papel fotográfico brillante.
  • Impresión de alta calidad.
  • Más de 30 modelos para elegir.