The Strawberry Blonde (1941) – Raoul Walsh

Póster de The Strawberry Blonde

Debo admitir que tengo una pasión irrefrenable por las películas del «Turn of the Century» y esta no es la excepción. The Strawberry Blonde es una comedia sencilla pero que con un par de elementos particulares se vuelve una historia muy especial.

Y esos elementos son los actores que forman la pareja protagonista. El primero es sin dudas James Cagney, que aquí se aparta de su rol de mafioso trágico y se mueve hacia el área alrededor del vaudeville que le quedaba igual de cómoda. Su energía e intensidad características no desaparecen, pero se transforman en picardía, ritmo, humor y melancolía. Su corporalidad parece estar siempre tan dispuesta tanto a trompearse con el vecino como a conquistar a su amor.

El segundo elemento es la maravillosa Olivia de Havilland. Para ella también su personaje significó un rol distinto, parte de su etapa de exploración de papeles interesantes que le dieran la oportunidad de mostrar su talento. Aquí nos deleita con una cantidad de gestos y un timing para la comedia y el romance increíbles. Encarna el modelo de la sufragista de principios de siglo que no tiene problemas en guiñarle el ojo a un desconocido o en reconocer que su tía es actriz. Junto a Cagney forman una pareja diferente que se vuelve el motor del film.

Se trata, además, casi del descubrimiento de una joven Rita Hayworth. Aunque el título y el primer foco de la trama se centra en ella, su personaje es más bien un impulso para el desarrollo de la pareja protagonista. Debido al blanco y negro, solo nos queda imaginarnos lo que luego sería el rasgo distintivo de su figura, su pelo rojo, a través de la admiración de todos los chicos del barrio. Rita entiende perfectamente lo que la película y su papel necesitan y encarna la mezcla perfecta entre idealización y parodia.

The Strawberry Blonde es una de esas bellas rarezas que combina comedia, romance y drama como si se tratara siempre del mismo idioma. Hay un poco de sátira sobre las clases altas e incluye todas las representaciones típicas de cómo en los 40 entendían el turn of the century, una época de relaciones más sencillas y más honestas.

La música acompaña toda esta construcción de época con canciones de principios de siglo como The Band Played On y Meet Me in St. Louis, Louie, que se van entretejiendo en la trama y anclan a los personajes en un tiempo que ya, para el público de 1941, empezaba a sentirse demasiado lejano.

Nostalgia, parodia y sentimentalismo inundan la pantalla en una historia bien de los años 40 que ya da cuenta de aquel mundo que parece perdido tras las guerras. Tiene sentido revisitarla para dejarse envolver en este mundo de la vida familiar de antaño y para disfrutar de dos actores estrella de la Warner jugando en un registro distinto.

  • Imagen de perfil de Betania Vidal

    Completamente apasionada por el cine clásico y la música de antes. Negada a dejar caer en el olvido a los artistas que ama. Redactora y creadora de Edición Sunset.

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