The Woman in the Window & Scarlet Street

Hombres ordinarios con sueños de aventuras, mujeres hermosas, obras de arte y crímenes complejos. Estos son algunos de los elementos que tienen en común The Woman in the Window y Scarlet Street, además del mismo director y prácticamente el mismo reparto.

En 1944 y 1945, Fritz Lang lleva a la pantalla grande dos ejemplares del género noir que tienen muchos puntos en común, pero también con algunas distinciones. Ambas tienen como protagonistas a Edward G. Robinson, Joan Bennett y Dan Duryea, que toman prácticamente los mismos roles en los dos filmes.

En ambas películas, el conflicto inicia con un encuentro casual entre la pareja protagonista. Un hombre de mediana edad cansado de llevar una vida mediocre queda fascinado con una mujer encantadora. El encuentro desemboca en un crimen.

A diferencia de otros filmes noir, Lang construye personajes que son complejos, no enteramente buenos o malos. Ellos se enfrentan a lo inevitable de un mundo teñido del pesimismo clásico del género. Toman decisiones guiados por su malestar y sus consecuencias son trágicas.

En The Woman in the Window, Edward G. Robinson interpreta a un profesor de psicología que conoce a la mujer retratada en un cuadro que le fascina. En el comienzo, podemos verlo dando una clase de psicología sobre el tema ‘Algunos aspectos psicológicos del homicidio’.

«Quien mata por defensa propia no debe ser juzgado con los mismos criterios que aquél que mata por beneficio propio» dice el personaje en la primera escena de la película. Esta idea será puesta a prueba en el resto de la trama. Con una resolución más benevolente que su sucesora, esta película trata de forma especial los elementos del género.

En la historia, lo que se planifica no es el crimen, sino el encubrimiento del asesinato con el fin de evitar el castigo. El rol de Joan Bennett puede interpretarse como femme fatale, en el sentido de que es el encuentro con ella lo que desencadena el crimen, pero no es la mujer agresiva que destroza a su víctima voluntariamente. La trama se genera en la expectativa de si el crimen será encubierto o no con éxito.

Joan Bennett y Dan Duryea en Scarlet Street

En cuanto a Scarlet Street, el papel de Edward G. Robinson, si bien con una profesión distinta -empleado de banco- tiene una perspectiva muy similar ante la vida que su personaje anterior. Aburrido de su cotidianeidad y agobiado de las torturas de su esposa, se enamora de una mujer a la que le hace creer que es un gran pintor, y ella lo engaña para conseguir dinero.

La motivación de Kitty March, el personaje de Joan Bennett, es guiada más por un interés en una vida sin responsabilidades y por su adoración a su novio que por una maldad inmanente. Así como ella controla a Cristopher Cross, el personaje de Robinson, ella es controlada por su novio Johnny Prince, interpretado por Dan Duryea.

Esta serie de manipulaciones no termina bien para nadie. En comparación con The Woman in the Window, el rol de la femme fatale es un tanto más evidente, aunque no incluye el despliegue de elegancia y glamour que lo caracteriza, y la resolución del conflicto es más fatalista.

El argumento le valió a Fritz Lang algunas prohibiciones del film en Estados Unidos, por no adaptarse a los estándares morales que se esperaban de este tipo de películas. Los criminales siempre debían recibir el castigo de la Ley y el final debía ser moralizante. No es exactamente lo que sucede en la película.

Ambas películas son dos propuestas interesantes del cine noir para pensar el género y disfrutar de grandes actuaciones y una bellísima fotografía. Están totalmente recomendadas para cualquier amante del cine negro y de las viejas películas de Hollywood.

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