The Crowd (1928) – King Vidor

Al hecho de que las películas contengan miles de historias que nos transportan e introducen en diversas épocas, personajes y contextos se le puede atribuir el concepto de magia del cine. Sin embargo, lo que más impacto emocional puede generar es aquello con lo que nos identificamos. Una historia simple, con personajes normales o lugares carentes de detalles significativos, puede reunir todo lo necesario para que pensemos en ella durante días después de haberla visto. Aunque hoy abundan películas que buscan lograr este efecto, si revisamos entre el cine clásico o incluso más antiguo, podemos llevarnos una sorpresa. A pesar de los cambios en el contexto social, estas historias siguen resonando hoy en día.

Por ello, en este artículo queremos destacar una sobresaliente película del cine mudo, The Crowd (1928), una obra que surgió entre el inicio del cine sonoro y nuevas propuestas dentro del séptimo arte. Fue una idea arriesgada del director King Vidor, a quien, tras dirigir varios éxitos, el estudio MGM le debía el desarrollo de esta historia simple y realista, pero con un impacto que marcó a más de una generación.

Esta película se adentra en la historia de John Sims (interpretado por James Murray), un chico cuya vida estuvo marcada con la constante promesa de que algún día, cuando menos lo esperara, tendría la oportunidad: aquella que lo situaría entre los “grandes” porque él estaba  destinado a lograrlo. Cuando crece y comienza a trabajar en la gran ciudad, se enamora de Mary (interpretada por Eleanor Boardman), una bella chica que se convertirá en su compañera de vida. Con el paso del tiempo, la historia lo enfrenta a diversos problemas que podrían quebrantar la ilusión que siempre ha estado arraigada en su existencia.

Para la realización de este largometraje, lejos de pretender contar con figuras importantes del cine de la época, el director tenía un enfoque distinto. A pesar de ser un realizador con trabajos exitosos y colaboraciones con estrellas de la talla de Marion Davies y John Gilbert, buscó entre jóvenes que intentaban encontrar su oportunidad en el ámbito hollywoodense. Así encontró en James Murray, quien hasta entonces había trabajado como extra o en papeles pequeños, a su protagonista perfecto.

Desde un enfoque innovador, experimental y auténtico, Vidor llevó a cabo su proyecto. El resultado final se refleja en distintos aspectos: desde las impactantes tomas del edificio en el que Sims trabaja como oficinista, hasta las escenas que muestran a la multitud en una enorme ciudad como Nueva York. Todo esto busca mostrar y encapsular el idealismo que rige la vida del protagonista, tal como se expresa en la frase de un personaje que comparte un barco con John cuando se muda allí: “Tendrás que ser bueno para destacar entre la multitud”.

Asimismo, las actuaciones logran un contraste de emociones y expresiones en cada momento de la película: desde alegría hasta sentimientos encontrados al caer en la rutina, pasando por el dolor que se deja entrever ante las situaciones desafortunadas. Murray lleva a la pantalla una interpretación convincente a medida que el personaje atraviesa distintas experiencias que desarrollan su arco y lo convierten en una figura memorable.

Todo esto hace que la película siga dando de qué hablar incluso décadas después. Un claro ejemplo es cuando se le preguntó al director francés Jean-Luc Godard, casi cuarenta años después del estreno, por qué no se hacían más películas sobre gente común, a lo que respondió: “The Crowd ya se ha hecho, ¿para qué rehacerla?”. Otro ejemplo es el dato de que las tomas del edificio de la oficina sirvieron de inspiración para el director Billy Wilder en su icónica película The Apartment (1961).

En lo personal, creo The Crowd aborda temas que, independientemente de su contexto histórico, logran conectar con el espectador actual: la lucha por realizar nuestros sueños, nuestro dolor ante experiencias atormentantes y el hecho de que, después de todo, el mundo sigue o tiene que hacerlo, aunque resulte trágico. El lector queda invitado a tomarse un tiempo para ver lo que, más que un hito del cine clásico, fue el resultado de la propuesta de un exitoso director del cine mudo: llevar algo diferente a las salas de cine. 

Escuchá nuestro pódcast

Porque no nos alcanza con escribir y leer, también tenemos que hablar sobre las películas y los artistas del pasado que amamos.

Suscribite a nuestro canal de YouTube

Conseguí el póster de tu película favorita

  • 21cm x 29.7cm.
  • Papel fotográfico brillante.
  • Impresión de alta calidad.
  • Más de 30 modelos para elegir.