6 películas de Jerry Lewis en su centenario

El cuerpo que desordenó el cine

Estamos a cien años del nacimiento de Jerry Lewis y no nos alcanza con decir un comediante, ni siquiera con un autor. Lo que pasa es que si uno se detiene en sus películas, nos encontramos que no solo nos hacía reír mientras actuaba sino que también se acercó al cine desde la escritura y la dirección, y nos dio algo único en su especie. Porque en su cine hubo algo inestable e incómodo: un desorden del bueno, donde cada gesto siempre estaba a punto de romper el equilibrio de la escena.

El sello de Lewis era alterar el plano. Con su cuerpo -elástico, infantil, inquieto y excesivo- no buscaba la armonía sino todo lo contrario: perseguía el desajuste. Si el cine clásico organizaba el movimiento, él aspiraba a la torpeza; y así aparece esa gran marca de Lewis que era el accidente. Pero no nos confundamos, nada era azaroso porque cada caída, cada mueca y cada desborde los pensaba y los creaba con una percepción casi obsesiva del espacio y del ritmo.

En la primera etapa de Lewis, junto a su querido Dean Martin, su desorden encontraba un contrapunto perfecto. Si Dino sostenía la escena, Jerry la desbordaba. Tras la separación, Jerry buscaba que sus películas dejaran de ser simplemente vehículos de comedia y así las convirtió en espacios de experimentación.

La crítica francesa lo amó y lo nombró como un cineasta autoral que pensaba el cine desde el cuerpo, los movimientos, y la voz. Hoy desde Edición Sunset queremos acercarles seis películas. Por supuesto que hay muchísimas más en su obra, pero estas alcanzan a seguir ese recorrido: del estallido inicial junto a Martin a la soledad creativa donde Jerry Lewis encontró, finalmente, esa forma radical y desordenada que aportó al cine.

1. My Friend Irma (1949)

  • Dirección: George Marshall.
  • Producción: Hal B. Wallis.
  • Guion: Cy Howard, Parke Levy
  • Compañía Productora: Paramount Pictures / Wallis-Hazen.
  • Basada en: La popular serie de radio homónima creada por Cy Howard.

Jerry da vida a Seymour, un chico de los mandados que aparece al fondo del encuadre. Acá la película es la prueba de cómo un personaje periférico, casi como un manojo de nervios, termina siendo el centro de la escena porque no sabe cómo quedarse quieto.

Esta es la obra que da inicio a la pareja cinematográfica más cómica del planeta, un Jerry Lewis despojado y un Dean Martin encantador hasta la médula, un dúo que conquistará corazones por diez años.

En este primer encuentro, la película es un baile de enredos afectivos, malentendidos y desplazamientos tantos emocionales como físicos. El Seymour de Jerry es un joven torpe, excéntrico y profundamente dependiente. My Friend Irma es una acumulación de desórdenes absurdos que valen la pena cada minuto.

2. The Caddy (1953)

  • Dirección: Norman Taurog.
  • Producción: Paul Jones.
  • Guion: Danny Arnold, Edmund Hartmann, Ken Englund
  • Compañía Productora: Paramount Pictures.
  • Basada en: Una historia original de Danny Arnold.

Ver a los dos, Jerry y Dino, juntos en el campo de golf es asistir a una danza de amor puro. Cuando suena That’s Amore, entendemos que la comedia de Jerry nunca fue sobre el chiste en sí, sino sobre el vínculo. Es una película que se siente como un domingo a la tarde en familia, donde la alegría nunca se agota.

Acá Jerry interpreta a Joe Anthony, un genio del golf, un virtuoso, pero que tiene el problema particular de que entra en pánico cuando alguien lo mira. Entonces, se convierte en el caddie y mentor de Harvey (Dean Martin), el galán que sí sabe como manejar la tensión. Así, este par de golfistas se envuelven en una especie de musical deportista que es magia pura de su caos.  

3. Artists and Models (1955)

  • Dirección: Frank Tashlin.
  • Producción: Hal B. Wallis.
  • Guion: Frank Tashlin, Hal Kanter, Herbert Baker, Don McGuire
  • Compañía Productora: Paramount Pictures.
  • Basada en: La obra de teatro Rock-a-Bye Baby de Michael Davidson y Norman Lessing.

En Artists and Models, seguimos a Eugene (Dean Martin), un dibujante sin ideas, que un día descubre que su compañero Rick, interpretado por Jerry Lewis, sueña cada noche con aventuras delirantes que pueden convertirse en material perfecto para historietas.

Pero lo que comienza como una explotación creativa pronto se complica: esos sueños no son invenciones libres, sino fragmentos de una trama “real” que alguien más reconoce y persigue. La película se desliza entonces hacia el terreno del espionaje y la parodia, mientras Rick queda atrapado entre lo que imagina, lo que teme y lo que otros creen que sabe.

 Lo verdaderamente fascinante no está en la intriga, sino en cómo Frank Tashlin convierte esa premisa en un experimento visual. El Technicolor es exagerado y todos, especialmente Lewis y Shirley MacLaine, se estiran, se contraen, y reaccionan como si fueran dibujos animados.

4. The Bellboy (1960)

  • Dirección: Jerry Lewis.
  • Producción: Jerry Lewis (Jerry Lewis Productions).
  • Guion: original de Jerry Lewis.
  • Compañía Productora: Paramount Pictures.

La ópera prima de Lewis, quien no solo la escribió, la actuó y la dirigió, sino que se puso a pensar el cine. Filmó como si estuviera redescubriendo las bases del slapstick, pero en un contexto completamente moderno. El hotel, ese espacio de tránsito y de eficiencia, se convierte en el escenario ideal para el desajuste y todas sus obsesiones. Basta con verlo sentado en un escritorio, enfrentándose a teléfonos sin pronunciar un sonido para ver emerger el Jerry con todo su exceso.

Acá no hay Dean Martin, no hay contrapunto que contenga esa intensidad. El cuerpo de Lewis queda solo frente al espacio y, en esa soledad, su cine encuentra una nueva forma que se siente más libre, más extraña y también más melancólica. Pero sin dudas, mientras seguimos al bellboy de Lewis en las situaciones más absurdas, también descubrimos la reinvención del gag. 

5. The Ladies Man (1961)

  • Dirección: Jerry Lewis.
  • Producción: Jerry Lewis.
  • Guion: Jerry Lewis y Bill Richmond.
  • Compañía Productora: Paramount Pictures / Jerry Lewis Productions.

Más que una comedia, The Ladies Man es un manifiesto arquitectónico donde Lewis convierte el decorado en un dispositivo preciso para la comedia. La casa es una máquina de producir gags donde cada puerta, cada escalera y cada espacio están pensados para activar una coreografía precisa de situaciones cómicas. Acá la comicidad empieza a depender de la puesta en escena y se aleja de la idea de solo el cuerpo como dispositivo de gag. 

En The Ladies Man, seguimos a un hombre llamado Herbert H. Heebert que tiene el corazón roto y decide que no quiere saber más nada con las mujeres, pero por un giro del destino (o de su propia fobia), termina trabajando en una residencia de mujeres. Así es como esta obra maestra se vuelve la historia de un hombre atrapado en su propio miedo, que corre por habitaciones de colores pastel, tratando de encontrar una salida en un laberinto de ternura en el que solo encuentra situaciones absurdas.

6. The Nutty Professor (1963)

  • Dirección: Jerry Lewis.
  • Producción: Ernest D. Glucksman.
  • Guion: Jerry Lewis y Bill Richmond.
  • Compañía Productora: Jerry Lewis Productions / Paramount Pictures.

Una de las obras máximas de Lewis. Acá da vida a Julius Kelp, un profesor de química, que es torpe, tiene dientes prominentes y sufre de una timidez paralizante. Pero un día decide crear un suero para transformarse en Buddy Love, el tipo más cool y arrogante del planeta.

La película se entiende como una relectura de Dr. Jekyll y Mr. Hyde pero en manos de Jerry, lejos del conflicto entre el bien y del mal, se trata de las formas antagónicas de existir ante la mirada del otro, de la lucha interna de ser amado como el tierno de Julius contra la tentación de ser el centro del universo como el arrogante de Buddy. En esta dimensión y en estos contrastes, la comedia se vuelve incómoda casi como una parodia a la superficialidad, pero lo que la convierte en indeleble es la reflexión de esa versión que queremos ser.

  • Foto de perfil de Mery Linares

    Soy una humilde amante del cine clásico de Hollywood. Cada vez que veo una película de esa época, la historia revive y, con ella, también yo. Defiendo a los musicales con el alma porque, como decía Gene, ahí se bailan sueños. Con el cine de antes mi corazón siempre encuentra su ritmo y acá, como redactora de Edición Sunset, espero que encuentren el suyo.

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